Capacitación y desarrollo en México.

 La capacitación como modalidad educativa se ubica hoy dentro del marco de los sistemas educativos no formales, como una forma de educación de adultos.

Se le conoce bajo diferentes denominaciones: reciclaje, reconversión, adiestramiento, entrenamiento, formación profesional, perfeccionamiento. El común denominador de todas estas acciones es que se les conceptualiza como una forma educativa cuyo propósito fundamental es provocar cambios en las habilidades intelectuales, las destrezas manuales, los conocimientos, las aptitudes y las actitudes de las personas que ya ocupan un puesto de trabajo o que piensan ingresar en él.

 La cuestión de la terminología en este campo obedece a preferencias locales o nacionales por expresiones que suelen no tener acepciones precisas ni universales; acumulación o agregación de términos que pueden o no corresponder a nuevos enfoques de la cuestión; acuñación y moda de nuevas palabras; la existencia de términos introducidos y preferentemente usados por educadores.

 Fueron muchas las causas que originaron el establecimiento sistemático de la capacitación para los trabajadores, entre ellas: relaciones obrero-pa tronales, impacto de la automatización y mecanización de los procesos productivos, y el auge de las concepciones desarrollistas que relacionaban capacitación con desarrollo. Las acciones iniciales sobre capacitación se enmarcan dentro de lo que se ha conocido en toda América Latina como la etapa de "sustitución de importaciones"; el continente se debatía en un paso de transición entre una economía basada en el crecimiento hacia afuera —sustentada sobre la base de sus exportaciones de materias primas— y una creciente industrialización.



 En consecuencia, las nuevas técnicas exigían mano de obra calificada, capaz de hacer funcionar eficientemente las nuevas empresas industriales. El proceso de industrialización comenzó a generarse en las grandes ciudades y la gran masa de población rural inició su migración hacia ellas en busca de oportunidades de empleo. Paralelamente, el desarrollo de la industria comenzó a fortalecer una infraestructura de comercio y servicio que venía a apoyar el crecimiento del sector secundario de la economía. El terciario se convierte en una importante fuente de empleo para la creciente población urbana.

El sector público se amplió cuantitativa y cualitativamente al tiempo que creció la banca impulsada por la actividad financiera. Todo esto generó una demanda de recursos humanos calificados que cada país intentó resolver de acuerdo con su grado de desarrollo y requerimientos específicos. En contraste con los países altamente industrializados, donde la capacitación se da principalmente en las empresas o en conglomerados empresariales, en América Latina el Estado toma en sus manos la capacitación. Nacieron las primeras instituciones latinoamericanas dedicadas a la formación profesional: el Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (SANAI) y el Servicio Nacional de Aprendizaje Comercial (SENAC).

 Pedro Daniel Weinberg sintetiza las características de esas instituciones:

En general se constituyeron fuera de la órbita de los ministerios de educación; en la mayor parte de los casos dependiendo (o dentro de la esfera de su competencia) de los ministerios de trabajo.

Sus esfuerzos iniciales, y aún hoy buena parte de sus recursos, se vuelcan a la formación de los trabajadores del sector secundario de la economía.

Los máximos órganos directivos están constituidos con representación del sector gubernamental, pero también de las organizaciones de trabajadores y de patrones.

En materia de financiamiento, sus recursos provienen de una tasa porcentual que las empresas aportan de las nóminas de su personal.

A pesar de que estas instituciones se dedicaron a tratar de resolver el problema de la capacitación para el trabajo, y de que sus características son similares en cuanto a su conformación y mantenimiento, no hay un modelo teórico único de capacitación con el que se pueda identificar esta experiencia latinoamericana. Los objetivos varían y las funciones tienden a ser diferentes de acuerdo con el sector productivo o de servicios en donde se piense dar la capacitación. Un análisis sistemático del caso mexicano servirá para ilustrar el punto.

https://www.cofide.mx/blog/como-se-regula-la-capacitacion-laboral-en-mexico#:~:text=En%20el%20art%C3%ADculo%2018%20de,ejercicio%20de%20sus%20habilidades%20profesionales.



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